La vitamina C es de las más populares, y también de las más malentendidas. Se la asocia con prevenir resfríos, pero la evidencia es más matizada. Vamos por partes, sin exageraciones.
Es un antioxidante que participa en la formación de colágeno, la absorción de hierro y el funcionamiento normal del sistema inmune. Nuestro cuerpo no la produce, así que depende de lo que comemos.
Para adultos, la recomendación ronda los 75 a 90 mg al día, y sube un poco en personas fumadoras. Dosis muy altas no aportan más beneficio y pueden causar molestias digestivas.
Tiene sentido cuando la dieta es baja en frutas y verduras, en ciertas etapas de mayor demanda o cuando un profesional lo indica. Si tu alimentación ya es variada, probablemente no lo necesitas.